ÍNTIMO (BITACORA AUDITIVA DE UN VIAJERO)
Recibí la invitación de parte de Lugar_Cero para realizar una actividad dentro de su ciclo 3 Bocetos del Riesgo, en el cual se llevan a cabo gestos artísticos dentro del Centro Histórico de la Ciudad de México, involucrando tanto a un público convocado como transeúntes casuales, explorando distintos riesgos adyacentes a la circulación, habitación o exhibición en dicha geografía.
Fueron varios meses los que dialogamos en torno a qué podía presentar; en primera instancia me interesaba trabajar en un inmueble, de preferencia un hogar (departamento) que tuviera vista hacia la calle, de manera que pudiera amplificar el "silencio" emitido por éste, es decir, los sonidos que comúnmente ignoramos como los conductores de electricidad, flujos de agua, movimiento de muebles u objetos, etc. Para lograr esto había que habitar dentro del hogar durante algunos días, apropiándome del sitio convirtiéndolo en una residencia provisional.
Como parte de una exploración que he realizado en distintas obras o proyectos en 2009 y 2010, pensé en trabajar utilizando paralelamente video. Me interesa la constante sincronía y disociación que puede existir entre las fuentes auditivas y visuales. Recuerdo siempre que en mi adolescencia, realizando un viaje para participar en un evento deportivo, estaba acostado en una pequeña loma y debajo de ella se encontraba una compañera deportista y su entrenador, yo escuchaba gemidos de parte de ella y él le preguntaba si le dolía cierta parte del cuerpo, parecía que él la exploraba, inmediatamente imaginé una escena sexual, que quizá estaban escondidos y no imaginaban que una persona a unos metros de distancia los escuchaba en el momento en que intentaban tener relaciones sexuales pero por complicaciones físicas de ella no podían consumar el acto. No aguanté el morbo y decidí ir en busca de la imagen, sigilosamente, entonces me encontré con que mi compañera estaba lesionada y el entrenador buscaba la raíz de un dolor muscular para combatirlo a través de una pomada que ella misma se untaría ¡Decepción!
Imaginé la amplificación del inmueble con acciones que resultaran de alguna manera ambiguas para el espectador, y que pudieran despejar el morbo a través de algunos monitores de video que mostraran la escena real que producía el sonido, tratando de inducir cierto desconcierto. Finalmente esta idea no terminó de solidificarse y al tener que funcionar como una obra bastante pre-producida perderíamos el impulso inicial de Lugar_Cero de realizar una acción o gesto in-situ, en tiempo real.
El diálogo continuó y pensamos en cambiar la sede: un hotel u hostal en vez de un departamento. Un par de meses antes había producido la pieza 'Mientras camino' para la exposición Trayectorias Aleatorias, presentada en Bruselas, en ésta, deambulé por distintas rutas en una trayectoria entre Laboratorio Arte Alameda y Ex Teresa Arte Actual, grabando el paisaje sonoro con una condicionante importante: el micrófono se encontraba colocado en el lomo de una maleta, de manera que se capturaba en primer plano el contacto de las ruedas con el pavimento, y en segundo el entorno sonoro, esto como una analogía a mi condición de turista-explorador en el Distrito Federal, una ciudad en la que he realizado varios proyectos bajo esta perspectiva ¿En qué momento eres un artista - investigador que trata de asimilar el viaje en una perspectiva alternativa, y en qué otro eres similar al turista de McDonalds? ¿No será que un perfil lleva un poco del otro? Así que me pareció vital continuar con esta reflexión a través de mi Boceto del Riesgo.
Acordamos realizar el gesto en el Hostal Regina, que abrió sus puertas hace pocos meses en el cruce del Callejón Regina y la calle 5 de Febrero. Colocaríamos bocinas en cuatro balcones del hostal, dos proyectadas hacia cada calle. Se agendó la realización del gesto para el viernes 26 de noviembre y lo que se presentaría era una bitácora auditiva de mi viaje de Guadalajara a la Ciudad de México así como la amplificación de distintas actividades dentro del inmueble, habitar el espacio.
Salí de Guadalajara la noche del martes 23 de noviembre. Comencé a grabar desde el abordaje del autobús. Mi primera sorpresa fue cuando iniciamos el recorrido al percatarme de que el aire acondicionado despedía un sonido con un volumen más alto que cualquier acción que yo pudiera captar dentro del autobús. Situaciones como estas siempre suceden cuando uno va en busca de sonidos muy precisos, de ahí la constante batalla de muchos artistas con las teorías de ecología acústica de Robert Murray Schaefer (a quien se atribuye el concepto de paisaje sonoro), que apuestan por la pureza y "belleza" de los sonidos. El ronquido de algunos pasajeros y movimientos dentro del sanitario fueron los únicos sonidos que pude registrar.
Al llegar a la Ciudad de México me encontré con una segunda situación fuera de mi control: se había extraviado mi maleta. Según argumentaron, el maletero que subió el equipaje en Guadalajara cambió la maleta a otro autobús. Yo llegué al Hotel Fontain, una especie de central para ciertos trayectos que ofrece Primera Plus, y mi maleta se había ido en una ruta que termina en la Central del Norte. Perdí medio día buscando mi equipaje, finalmente una señora que vive en Coyoacán la tenía en sus manos y gracias a un recibo de honorarios que encontró al abrir éste se comunicó a Guadalajara y así pudimos pactar para recoger la maleta. Al día de hoy la compañía no se ha reportado para ofrecer disculpa alguna, a pesar de la queja que levanté en sus oficinas.
A partir de entonces traté de registrar cada uno de mis movimientos durante el tiempo restante a la realización del gesto. Por supuesto gran cantidad de estos materiales no son funcionales, debida la polución auditiva del centro de la capital del país, y aunque en otro contexto podrían ser interesantes, a mi me parecía que "enlatar" ciertos sonidos del diario capitalino (como automóviles por ejemplo) para "liberarlos" en el balcón de un hostal, no serían la más clara bitácora de un viajero.
Conversaciones interceptadas, respiraderos de estacionamientos, trayectos en el Metro, programas de radio AM, breves visitas a sitios como bares, cafeterías, cines pornográficos y clubes nocturnos, músicos callejeros y otros sonidos fueron capturados, algunos con toda la intención prevista y otros simplemente producto de la casualidad, como una charla con las meseras del Café La Gloria, quienes me preguntaron sobre mi grabadora, en principio pensé que quizá incomodaba su presencia y el estar registrando sonido dentro del Café, sin embargo, ellas se acercaron para conocer las características del aparato, ya que la hija de una de las meseras estudió periodismo y se encontraba desempleada, así que su madre quería incentivarla obsequiándole una herramienta de trabajo.
Capturar sonido y/o imagen no es tan sencillo en este momento en el país. Se han acabado los días en que el artista parecía un extravagante haciendo su trabajo, causando curiosidad entre la gente. En cualquier momento se puede percibir como una tarea de espionaje, una actividad policiaca o delincuencial (que suele estar vinculada), así que hay que manejarse con prudencia en el registro de los materiales que necesitamos.
El viernes 26 realizamos una prueba de sonido a medio día, se colocaron las cuatro bocinas en balcones del hostal, dos hacia cada calle. Desde el primer minuto de reproducir audio amplificado desde el hostal, que no necesariamente era música, causó un impacto importante en los transeúntes, sobre todo en la calle 5 de Febrero, que está dominada por el comercio y apurados paseantes que se dirigen a toda prisa a otro destino que muchas veces no es precisamente el centro de la ciudad. Habilitamos dos micrófonos, el primero alámbrico para amplificar sonidos que produciría dentro de mi cuarto en el hostal, el segundo inalámbrico para proyectar sonidos de las actividades habituales del lugar así como otras provocadas con el apoyo de Mauricio Sotelo, quien realizó improvisaciones en sanitarios y cocina, principalmente.
De esta manera, a las 8:20 PM comencé con la reproducción de la bitácora, oculto en mi cuarto; los primeros diez minutos de manera sigilosa y aumentando progresivamente tanto el volumen como la gestualidad de los sonidos. Cabe señalar que horas previas trasladé los archivos grabados a mi computadora para irlos disparando en tiempo real durante el gesto, éstos no habían sido editados así que había que estar atento a cada uno de ellos y la mezcla entre todos, a manera de concierto, re-construyendo la bitácora del viajero. Los sonidos fueron proyectados desde mi cuarto hacia ambas calles, llamando la atención de los transeúntes y sorteando las vibraciones auditivas despedidas a sólo media cuadra, donde se realizaba una fiesta con música dance auspiciada por la Delegación, una vez más Robert Murray Schaefer haría rabietas, yo hacía caso de tantas ideas de John Cage en las que repite que todo es parte del ruido, del silencio, del sonido a fin de cuentas.
Con el apoyo de Mauricio Sotelo pudimos realizar algunas acciones en tiempo real, como una muy clara en la que no al no poder amplificar con suficiente potencia una rasuradora, decidí reproducir un sonido pre-grabado similar al que emite este artefacto y salir al balcón para dar por una sola ocasión la imagen de mi persona hacia el público, realizando la acción de rasurarme con el torso desnudo y una toalla, siguiendo corporalmente la gestualidad que emitía la grabación.
Así pues, el riesgo de mostrar la intimidad de un viajero atraído infinitamente por el centro de la capital del país. Me pregunto cómo funcionaría esta misma propuesta descontextualizada de un horario - evento fijo, es decir, como sucedió durante la prueba de sonido, alterando el paisaje sonoro del lugar sin aviso previo y analizando las reacciones únicamente de los transeúntes.
El gesto fue realizado y el riesgo aún sigue dando vueltas en mi cabeza. Mi maleta está en casa y ahora tenemos la bitácora de la bitácora de este viajero.
Israel Martínez
Diciembre 13, 2010




