UN ESBOZO HISTÓRICO

 

El Atrio del Templo de San Francisco contiene una gran riqueza histórica no siempre tan visible, que se condensa en una variedad considerable de estilos arquitectónicos –fragmentarios, irregulares, a veces disonantes- y se manifiesta mediante múltiples reorganizaciones espaciales. Anteriormente, formaba parte del Convento Grande de Nuestro Padre Santísimo Francisco que fue el convento más extenso de frailes en México, al abarcar una superficie superior a 32 mil metros cuadrados. Antes de la llegada de los españoles, ahí se ubicaba el zoológico del emperador Moctezuma. Sobre este lugar, Bernal Díaz del Castillo relata que tenía  toda clase de aves, mamíferos, peces, enanos, albinos y personas deformes, que eran atendidos por cientos de personas que trabajaban ahí. Posteriormente, con el establecimiento de la orden franciscana en el siglo XVI, se construyó el convento cuyas edificaciones crecieron y se complejizaron a lo largo de tres siglos, hasta convertirse en una ciudad dentro de la ciudad.

Al iniciar el siglo XIX, el convento ocupaba una extensa superficie limitada por la calle de San Francisco (hoy Francisco I. Madero), la avenida San Juan de Letrán (Eje Central Lázaro Cárdenas), y la calle de Zuleta (Venustiano Carranza), además de otras dependencias situadas fuera de estos límites. El convento contaba con un templo grande de San Francisco, once capillas, atrio, claustro exterior, claustro principal, celdas, cocina, antesacristía, jardín y panteón, sala de profundis, salón del refrectorio, patio del noviciado, bodegas, etc.

A mediados del siglo XIX, se descubrió en este convento una conspiración contra el gobierno y el presidente Comonfort expidió un decreto por el que suprimía a la orden; la apertura de una calle dividió el convento en dos partes y muchos edificios se demolieron y se ocuparon los terrenos para su utilidad pública. (1)

Actualmente, el claustro menor está acondicionado como templo metodista y se conservan abiertas al culto católico la iglesia principal y la capilla de Balvanera. El atrio del templo  funciona como un espacio expositivo, al cual se puede acceder tanto por la calle de Madero, como desde la Torre Latinoamericana, otro edificio emblemático de los años 50 del siglo XX, que diversifica todavía más el panorama arquitectónico e histórico del lugar.

Atrio del Templo de San Francisco, Francisco I. Madero 7, Centro Histórico de la Ciudad de México

(1)Para la información histórica se consultaron las siguientes fuentes:

Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles de Propiedad Federal. Conaculta-INAH. México, 2002.

Arquitectura Religiosa de la Ciudad de México. Siglos XVI al XX. Una Guía. Asociación del Patrimonio Artístico Mexicano, A. C. México, 2004.

González Gamio, Ángeles. “Vivir en el Centro Histórico”. Periódico La Jornada. 15 de mayo de 2005.

 

 atrio ruinas

Historical outline of the Atrium of San Francisco

 The Atrium of the Temple of San Francisco contains a great historical richness, not always visible, that is condensed in a considerable variety of architectural styles –fragmentary, irregular, sometimes discordant– evidenced by its multiple space reorganizations. Previously, it was part of the Great Convent of Our Holy Father Francisco, which was the largest convent of friars in Mexico, covering an area above 32 thousand square meters. Before the arrival of the Spaniards, Aztec Emperor Moctezuma's zoo was located there. Bernal Diaz del Castillo relates that all classes of birds, mammals, fish, dwarves, albino and crippled people, were taken care of by hundreds of people who worked there. Later on, with the establishment of the Franciscan Order during the 16th century, the convent was constructed and its buildings grew in size and complexity during three centuries, until it became a city within the city.

 At the beginning of the 19th century, the convent had a  large area bounded by San Francisco Street (today, Francisco I. Madero), San Juan de Letrán's Avenue (today, Eje Central Lázaro Cárdenas), and Zuleta Street (today, Venustiano Carranza), as well as some dependencies located outside these limits. The convent was conformed by the Great Temple of San Francisco, eleven chapels, atrium, Outer Cloister, Main Cloister, cells, kitchen, Sacristy Hall, garden and pantheon, De Profundis hall, Refectory, Novitiate Courtyard, warehouses, etc.

 Half way into the 19th Century, a conspiracy against the government was discovered in this convent and president Comonfort issued a decree by which he suppressed the Franciscan Order; the opening of a street divided the convent in two parts and many buildings were demolished in order to restore the lands' public use. (1)

Nowadays, the Lower Cloister is home to a Methodist church, and the Main Church and the Chapel of Balvanera are conserved and remain open for Catholic worship. The Atrium of the Temple serves as an exhibition space, which can be accessed both by Francisco I. Madero Street and from the Latin-American Tower, another landmark building in the 50's of the 20th century, which further diversifies the architectural and the historical landscape of the place.

 Atrium of San Francisco, Francisco I. Madero # 7, Centro Histórico, Ciudad de México.

 (1) For historical information the following sources were consulted:

Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles de Propiedad Federal. Conaculta-INAH. México, 2002.

Arquitectura Religiosa de la Ciudad de México. Siglos XVI al XX. Una Guía. Asociación del Patrimonio Artístico Mexicano, A. C. México, 2004.

González Gamio, Ángeles. “Vivir en el Centro Histórico”. Periódico La Jornada. 15 de mayo de 2005.