Recorriendo el Centro Histórico: arte e historia(s)

 

En esta ocasión la Dra. Carmina Ramírez presentó el proyecto Márgenes de la ciudad: barrio de Cuepopan y la artista Tania Candiani Otros paseos. Otras historias. Centro Histórico D.F.

 

El Barrio de Cuepopan fue el primero en aparecer en estas reflexiones, un barrio antiguo, el cual se encuentra actualmente marcado por las políticas del Centro Histórico. Es decir dividido en dos perímetros: el A, donde se encuentra Santo Domingo y el perímetro B, este último relegada por la cultura, la economía, el turismo etc. La dra. Ramírez nos mostró a través de distintos mapas el arduo trabajo que ha realizado sobre los monumentos y el estudio histórico del barrio mismo. El discurso Histórico empezó a construirse a partir de los documentos presentados por la doctora, cuyo enfoque es el de la divulgación del  material entre la gente de estos lugares. La doctora mencionó que hay una intención de mostrar la riqueza de esta zona a los vecinos y un proyecto sobre rescate de historia oral para completar la concepción historiográfica. También planteó romper las dinámicas académicas e institucionales que la han implicado como investigadora del INHA, a través de proyectos de difusión fuera de estos rubros y en los contextos mismos. La revitalización del patrimonio, es una discusión que también se puso sobre la mesa, cuando la dra. se cuestionó: ¿Hasta dónde hay que intervenir el patrimonio tangible? ¿Apegado a la documentación, pero sin perder de vista las dinámicas sociales de estos sitios? Uno de los ejemplos fue el proyecto de Garibaldi, en el que la construcción de la nueva “plaza”,  no ha tomado en cuenta a la comunidad.

 

Intervención por parte del público

 

Un habitante de la Plaza de la Conchita, reclamó consideraciones sobre los cambios de la capilla; por cuestiones de gusto, él prefería que ésta estuviera como antes. La doctora le respondió que el cambio se debía a la construcción original de la capilla y también al hundimiento constante en distintas zonas de la ciudad.  El hombre mencionó la problemática sobre los árboles de esta plaza y otras calles. Y aquí comenzó su historia: cuando empezaron las restauraciones de la plaza, se dio cuenta que comenzaron a quitar los árboles. ¿De qué forma?: haciéndolos leña. Tuvieron que ser 20 llamadas las que el hombre hizo para que detuvieran la tala de estos árboles. Después de esta historia, nos contó la de su edificio, en el que la Compañía Nacional de Electricidad, intervinó el inmueble con una caja de cables expuesta a la calle.

 

Con esta historia que mostró la visión de un habitante del Centro, se abrió el paso para escuchar a la artista Tania Candiani, con su experiencia de Otras historias y Otros paseos. Su investigación comenzó cuando en Tijuana su proyecto artístico se convirtió en un aproximación hacia un grupo de familias que habitaban en casas de "Interés social"; a través de entrevistas vinculadas a los recuerdos de la niñez y los hogares ideales, se logró la conexión entre la artista y la gente. Tania mencionó que los cuestionarios y las entrevistas han sido un modo para acercarse a la riqueza del mundo personal de cada participante en el proyecto. Después, el Centro Histórico de la Ciudad de México se volvió su zona de trabajo, con un vehículo-buzón en el que fue recolectando refranes por distintas áreas, creando un nuevo refranero mexicano. Así descubrió que la gente siempre quería decir algo. Este interés por dialogar se ha concentrado posteriormente en un proyecto trabajado con Lugar_Cero: Otros paseos. Otras historias. Centro Histórico D.F., proyecto que se volvió una forma de descubrir la ciudad desde las historias de su gente. El proceso fue difícil: intentar conseguir anécdotas, largas y consistentes, en un tiempo relativamente corto de 20 días. A partir de este material, Tania diseñó tres rutas que se ofrecieron gratuitamente a la gente para recorrer de otra forma el Centro.

 

Los proyectos sobre los espacios públicos, ya sean de corte histórico, patrimonial, artístico, antropológico o de otras disciplinas, siempre estarán afectados por las abundantes y variadas dinámicas que suceden y configuran las zonas urbanas. Estos dos proyectos, aparentemente disonantes como mencionaba una joven del público, tienen en común el espacio público, que es de todos y de nadie. La cuestión está en el modo de aproximarse a estos espacios del Centro Histórico: la dra. Ramírez, desde su perfil de investigadora e historiadora, recopila e interpreta distintos documentos y registros, los cuales podrían quedarse en el ámbito académico; sin embargo, su propuesta es difundir estas investigaciones a través de exposiciones sobre esta otra historia, que no necesariamente es oficial, como ella ha mencionado. Los discursos pueden parecer cerrados, ya que de entrada las disciplinas marcan límites a partir de su metodologías, la capacidad de los proyectos dependen de reconocer dichos límites para poder transitar libremente entre una disciplina y otra. Los trabajos en colectivo, como los que realiza la dra. Ramírez,  tienen que ver con una intención de abrir las interpretaciones y las miradas sobre el pasado. Las historias personales en las que Tania Candiani se ha encausado, también podrían quedar en una simple recolección de documentos muertos, sin embargo la visión actual que tiene sobre el arte le permite también traspasar disciplinas y metodologías para provocar un movimiento de difusión y diálogo con el otro. Tania mencionó que cuando alguien escucha la historia del otro, reacciona contando su propia historia, todos estos intercambios activan la obra y las distintas formas de acercarse a un espacio.

El espacio público se puede tornar en un abrumador contenedor de voces discordantes, por lo que los proyectos deben  de reconocerse dentro de este defecto, para poder crear un diálogo y no volverese un generador de quejas y choques.

 

Daniela Lieja Quintanar