Una reflexión de Verónica Gerber sobre Algarabía en el jardín de Ariel Guzik publicada en Galleta China, revista editada por Casa Vecina. Número 1, México, 2010.  pp: 12-14

 

 

 

¿Sueñan los capitalinos con grillos eléctricos?

(Ariel Guzik en el Atrio de San Francisco)

 por Verónica Gerber

 

En la ciencia ficción, el futuro imaginario suele comenzar en un escenario distópico: una catástrofe dio lugar a una epopeya entre linajes o al descontrol de las máquinas. El resultado: una civilización que anuncia un nuevo orden entre la naturaleza, la tecnología y el hombre. La película Blade Runner -adaptación libre de la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick- es una de las pocas excepciones a este patrón pues no plantea otro cataclismo minimalista de planetas desolados y desérticos como los de Dunas o Star Wars, sino un futuro abigarrado y anacrónico en el que la tecnología ficticia está en plena convivencia con la del pasado: coches voladores en medio del tráfico, androides que viven o trabajan en edificios de concreto de los años cincuenta, espectaculares lumínicos que anuncian la coca-cola del futuro, puestos callejeros de comida china, aglomeraciones de gente en medio de un chubasco o una sex shop para androides. Un escenario muy parecido al que sucede en la intersección del Eje Central y Madero.

El cruce está enmarcado por el Palacio de Bellas Artes, la Torre Latinoamericana, un edificio de Telmex, el Sanborn's de los azulejos, varios puestos de piratería, libros, churros, un Seven Eleven, el trolebús y los miles de personas que colisionan diariamente al intentar cruzar el disfuncional embudo. Detrás de la Torre Latino, desde mayo hasta principios de noviembre de 2009, y, a partir de entonces, en su nueva sede en la Plaza de Santo Domingo, los peatones de la Ciudad de México tienen la oportunidad, de acceder a un oasis de plantas acuáticas que produce la sensación de una burbuja. Jardín radial es una pausa en medio del ajetreo del centro histórico, una instalación ecológica del artista y arquitecto Jerónimo Hagerman.

Durante septiembre de 2009, Ariel Guzik intervino, todavía en su sede del Atrio de San Francisco, este lugar de silencio con Algarabía en el jardín, un instrumento piezoeléctrico que reproduce el canto de grillos y cigarras.

A grandes rasgos, la piezoelectricidad es una vibración producida por un potencial eléctrico que estruja una membrana de cristales, en este caso de cuarzo. Dicho fenómeno vibratorio tiene una extraña afinidad con la forma de la onda básica del canto de grillos y cigarras. Al entrar al jardín el espectador escuchaba a una multitud de homeópteros produciendo un incisivo mantra. El instrumento, además, era activado con un sensor que modulaba la intensidad del sonido a través de la luz solar, dependiendo de la hora del día.

Algarabía transformó la experiencia de quietud y alivio de aquel oasis con un gesto sonoro que no agredía visualmente al Jardín radial. Mientras las plantas servían de refugio de la contaminación sonora de vehículos y vendedores, el chirrío resultaba en una resonancia hipnótica tan enloquecedora como el tumulto en la confluencia del Eje Central y Madero.

La imagen del Apocalipsis no es distante para los habitantes de una ciudad como la nuestra. En el libro de Philip K. Dick una guerra nuclear azotó al planeta tierra dejando un polvo radioactivo que ha matado a casi todos los animales, por lo que muchas personas, para mantener su status social, compran réplicas eléctricas. La ciencia ficción nos ha permitido, una y otra vez, preguntarnos por la delgada línea que separa lo natural de lo artificial. Así sucede en la pieza de Guzik, los grillos y cigarras son una recreación de vida a través de la tecnología pero, aunque la pieza reproduce artificialmente el sonido de su canto, el mecanismo que lo ocasiona es natural. Los grillos no están ahí, su canto réplica proviene de un extraño instrumento que utiliza la tecnología de la naturaleza. El Jardín radial y su Algarabía son la puerta a un paisaje soñado y extraterrestre en la vorágine de la Ciudad de México.

 

 

 Verónica Gerber Bicecci  (Ciudad de México, 1981). Artista visual que escribe. Actualmente desarrolla Manual de fotografía anónima, una colección de ensayos a partir de fotografías encontradas en tianguis y mercados de pulgas.

 

Galleta China. Revista de Arte & Propaganda. Casa Vecina-Espacio Cultural y Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México. Número 1, México, 2010.

Editor: Luis Felipe Fabre; coordinación editorial: Ekaterina Álvarez; diseño: Daniela Rocha

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