De vuelta en un jardín nuevo que poco tiene que ver con el primero aunque sus elementos sean los mismos.

La disposición de los buzones (así los bautizó un participante, quizá es la tradición de Santo Domingo inundando la atmósfera) traza una línea de la plaza hacia el interior del callejón.

Funciona, los participantes miran los arcos, en principio, y la especie de selva de bambués y se animan a pasar por ellos buscando el siguiente buzón, traspasando el umbral.

Qué le dijo el helecho al bambú. Dibuja el sonido que atrapa tu atención. Qué te dice el jardín.

Aunque no deja de ser interesante observar las estrategias de representación y ahondar en la persepción general de los participantes, esta vez llama la atención que a la última pregunta se respondió gráficamente, a través del dibujo y que esta zona, acaso más íntima, del jardín genera una atmósfera de desenvolvimiento, de cruce de privado a lo público, similar a la que se generaba en el Atrio de San Francisco, mientras la zona de la plaza ofrece la invitación.

M.AVe.