Los humanos siempre hemos tenido una afinidad muy singular con los sonidos y la naturaleza. Por eso en Disonancias sonoras, una charla organizada por el Centro de Investigación Ágora_Cero(19 de septiembre de 2009), el Dr. José Luis Díaz, Manuel Rocha Iturbide y Octavio Avendaño Trujillo analizamos los acordes no constantes que implicaron la intervención artística Algarabía en el jardín, de Ariel Guzik en Lugar_Cero / Atrio de San Francisco.
Disonancia 1: Naturaleza y artificialidad
En las últimas décadas el arte contemporáneo ha tenido una relación muy estrecha con la ciencia y la tecnología. Uno de los hitos que unen a estas dos formas de conocimientos es la naturaleza. Los científicos, como el Dr. José Luis Díaz, trabajan en teorías y modelos que tratan de replicar la naturaleza, pero también los artistas, como Ariel Guzik a través de la recreación de estructuras. Esta pasión por hacer artificial lo que es natural conjugan a la ciencia y al arte al mismo tiempo.
La genealogía etimológica de arte nos recuerda la relación tan estrecha entre ésta y la ciencia que fueron grotescamente separadas en el siglo XIX. Arte es el artificio, lo artificial que crea nuevas estructuras. En Disonancias sonoras, Manuel Rocha Iturbide recalcó "esta nececidad de algunos artistas sonoros, entre ellos él, por entender la transformación de la naturelza y apropiársela a través de los procesos y manipulaciones de la pieza".
Disonancia 2: Arte sonoro / sonidos de la naturaleza / música
De Vilvaldi a Pete Namlook son muchos los músicos que se han apropiado de los sonidos de la naturaleza, al igual que artistas sonoros como Ariel Guzik y Manuel Rocha Iturbide. La segunda disonancia parte de la premisa de John Cage en que el arte sonoro y la música son lo mismo y la importancia de la diferencia radica en quién percibe el sonido, porque según Cage, tanto la música como el arte sonoro se dan en cualquier eventualidad donde hay sonidos. Y partí de esta afirmación con toda la intención para desvelar a través del Dr. José Luis Díaz la relación que existe entre el sonido, llámese música o arte sonoro, en nuestro cerebro:
"Hay una parte del cerebro que se encarga de las emociones: la rabia, el miedo, el gusto y otras emociones. Existe una zona muy antigua en nuestro cerebro que compartimos con los animales que también tiene emociones, esta parte la llamamos sistema límbico que se activa con las cosas que nos hace emocionarnos, la música [y el arte sonoro] activa este sistema pero en una parte mucho más nueva que son las áreas del lenguaje. En efecto, la música es un lenguaje universal proque tiene una gramática que parte de una área del cerebro que maneja el lenguaje".
Con esto llegamos a la ciencia del arte en la que la la neuroestética, que también explora el Dr. José Luis Díaz, busca las bases cerebrales de la recepeción. ¿Qué pasa con el cerebro cuando está escuchando música, una obra sonora u otra pieza artística? La respuesta no se tiene pero en las conclusiones de este texto se plantea una relación con Algarabía en el jardín, de Ariel Guzik.
Disonancia 3: ¿Percepción = Sensación?
Siguiendo la disonancia 2 ¿Cuál es la percepción de los visitantes de Lugar_Cero al escuchar los sonidos de cigarras y grillos? Según el Dr. José Luis Díaz "hay una distinción que se establece en la neurofisiología entre lo que llamamos sensación y lo que llamamos percepción. La sensación es lo que entra por nuestros sentidos, la percepción es la información que genera nuestro cerebro para crear la experiencia a la que llamamos sensación. Percepción es reconocer lo que uno ve, sensación es la experiencia". Esto me obliga a reformula la pregunta ¿Cuáles son las experiencias de los visitantes del jardín ante la Algarabía en el jardín?
Aproximaciones:
Con esta charla que se llevó a cabo en Lugar_Cero / Atrio de San Francisco, se pudo entablar un diálogo entre el Dr. José Luis Díaz, Manuel Rocha Iturbide y yo sobre la pieza de Ariel Guzik. A partir de las disonancias de la charla y de la metáfora que plantea el artista ya suscrita en el espacio, conviviendo con la instalación Aquí y ahora-jardín radial, de Jerónimo Hagerman, puedo concluir en:
1. La intervención Algarabía en el jardín, de Ariel Guzik creó una atmósfera alejada de la nostálgia por los espacios naturales en la ciudad o más allá de una conciencia ambiental, que permitió entablar un juego con el espacio y sus visitantes que posibilitó a los usuarios del jardín refugiarse y descansar.
2. Algarabía en el jardín potencializó la instalación Aquí y ahora-Jardín radial de Jerónimo Hagerman.
3. Según Karl Popper hay tres mundos de conocimiento: el primero que es el de la naturaleza, la realidad. El segundo que es el del conocimiento personal y el tercero que es el de la poiesis, la creación humana, lo ajeno a la naturaleza. En este sentido Ariel Guzik interrumpe, fragmente, hace una intersección entre el primer y tercer mundo. De tal manera es un pieza que cuestiona de manera particular la frontera entre la naturaleza y lo artificial.
4. La percepción de los visitantes del jardín con la intervención de Ariel Guzik era sorpresiva e inquietante, por la capacidad de asombro que implicaba la misma pieza. ¿Dónde están los grillos? Los visitantes los buscaban entre las plantas y los bambúes y esto motivaba a la interacción con la pieza, una vez descubierto el artúptero como generador de los sonidos las personas manipulaban el cantar de los grillos o cigarras.
5. Lo interesante de las disonancias discutidas en es esta charla es que los grillos y las cigarras, ciertamente, produjeron una algarabía en el jardín.
Octavio Avendaño Trujillo | agoracero@fch.org.mx









Un comentario
1 Leopoldo Ferrer escribió:
Estimado Profesor José Luis Díaz:
Disculpe que le hable aquí de otro tema.
Mi nombre es Leopoldo Ferrer y soy psicólogo residenciado en Venezuela. Actualmente, estoy realizando una investigación en relación al tema de las emociones.
Una idea central dentro de mi Tesis de Maestría es la idea que Cada actitud o emoción específica tiene una contraparte diametralmente opuesta. Y todos los opuestos se inhiben o contrarrestan mutuamente.
Me pareció muy interesante su artículo publicado en el año 2001 sobre el modelo cromático que estaba en proceso de desarrollo. Le escribo porque no he encontrado material sobre el estado actual de este modelo y me gustaría saber si Usted pudiera suministrarme información al respecto.
Estaré muy agradecido por cualquier información que me pueda prestar.
Atentamente:
Leopoldo Ferrer