La Algarabía de Ariel Guzik ha transformado el jardín de modos imaginados e inimaginados. En esta entrega de Haikú sonoro... es interesante el cambio en la percepción de los visitantes, no sólo ha habido un movimiento en la cajita que pide dibujar un sonido; ahora grillos y chicharras cantan en todas las cajas, dialogando con los bambúes e incidiendo en la percepción del Aquí y ahora del jardín. Algunos visitantes entran no sólo atraídos por la inusualidad del colorido sino por el sonido, cuyas fuentes buscan escondidas bajo las llantas, entre los helechos e incluso dentro del Artúptero, si no es ahí, ¿dónde entonces escondieron a los grillos?

M.AVe.