Para hacer un cuento sobre el espacio, primero hay que prestar atención. "Si yo fuera un bambú... Me gustaría salir de este tambo y bailar al ritmo del mambo que tocan en la calle, pero sólo me sacudo con el viento, qué frustrante."
Así comenzó uno de los talleres de cuentacuentos, con un grupo de 6 personas más que dispuestas a crear un cuento colectivo en el cual plasmar su creatividad ampliando los límites que los elementos del jardín les representaban inicialmente, pues pronto descubrieron que dichos límites se amplían a través de la observación de la vida y usando un poco de imaginación.
El primer taller, en el que participaron dos personas y la que escribe, dio como resultado un cuento acaso más descriptivo, reflexivo, donde el jardín fue el escenario de un instante de quietud a partir del cuál surgió una reflexión sobre el estar y la urbe, plasmada en un diálogo entre el estrés y la serenidad, intervenido por la ira, la carcajada, etc., que terminó como un agradecimiento a la fortaleza y el instante donados por el jardín.
En el primer taller, la experiencia radicó el descubrimiento de lo sencillo que fue para los participantes acceder al momento creativo y permitirse externar, mostrar-se, aunque inicialmente les parecía difícil. En el segundo, darse cuenta de la conciencia general sobre la necesidad de las áreas verdes y problemas tales como la contaminación en distintos niveles, pues ésta se extiende a los sentidos, a la rutina, al modo en que vivimos y una reflexión sobre el espacio, la vida y la posibilidad de encontrar un lugar y una dinámica diferentes e inesperados.
M.AVe.
Primer cuento:
1. De repente nos encontramos en metrópolis llenas de cemento, grises, grises, grises; tristes, tristes, tristes, por qué, porque poco es lo verde que hay a sus alrededores. Al llegar aquí a esta zona cero (LugarCero) me puse a pensar qué sería al poner cada cincuenta metros un bote y llenarlo de plantas, y aunque siga el cemento gris, dará personalidad, como en el lugar que estamos en este momento, nos daría más paz, más serenidad, nos daría más humanidad, que la hemos venido perdiendo día con día, acabando con nuestro sistema ecológico, acabando con el agua, es tiempo de reaccionar y hacer algo por nosotros y por los que van a venir a vivir a este planeta, a esta tierra.
2. Porque van a venir, seguramente, como llegamos, van a llegar muchos otros. Van a llegar los hijos de nuestros hijos, nuestros nietos; los hijos de nuestros nietos, y qué mejor que encontraran en esta ciudad, una ciudad modificada, una ciudad con verde, una ciudad que llama a la vida, que llama a la reflexión, una ciudad que sea un espacio para convivir con la familia, para salir tranquilamente con tus hijos, para enseñarles el respeto a las plantas, el respeto al agua, el respeto a los espacios y el respeto a la vida. Qué bonito sería que en esos espacios verdes nos pudiéramos sentir como en casa, y que como en casa cuidáramos de las flores y cuidáramos de las mariposas porque seguramente iba a haber mariposas, nuevamente iban a llegar. Qué bonito sería que nuestros nietos y sus hijos pensaran en un momento que hicimos algo especial para ellos, algo amoroso, algo que ellos pudieran disfrutar.
1. Pocas veces nos ponemos a reflexionar en situaciones como ahora comentábamos al rededor de este lugar, cuántos jardines encuentras, ¡pocos!, a espaldas nuestras está la Alameda Central, un gran pulmón para nuestra ciudad, pero aquí en el primer cuadro de la ciudad, pocos son los jardines que podemos disfrutar. Esta es una buena oportunidad para rehacer esto verde, esto bonito que enaltecería también nuestro Primer cuadro de la ciudad, lo han enaltecido mucho, lo han embellecido, pero han dejado lo verde a un lado.
3. Estando ahí sentado reflexionando, me di cuenta de que me había alcanzado alguien que venía corriendo atrás de mi, pero se había quedado atorado en las rejas, y ese ser medio extraño, medio oscuro, entre peludo y de ojos saltones estaba a punto de agarrarme . Era el Estrés y era demasiado tarde. Peensé que no iba a alcanzar a pararme de ahí, justo en ese momento apareció otra presencia, la Serenidad, quien tomó al Estrés por los cabellos y le pidió que se estuviera quieto. "A ver, ¿tú qué vienes a hacer aquí? Y el Estrés le contestó:
2. ¿Yo? Yo estoy aquí precisamente para que tú te vayas, yo estoy aquí precisamente para ocupar tu lugar, quiero ocupar tu lugar entre la gente, ocupar tu lugar a todos los lugares a donde vayas, yo quiero que no haya serenidad, yo quiero que la serenidad se acabe, es mejor el estrés, es mejor estar enojados, estar de prisa, es mejor estar dándole con el codo uno a otro, es mejor que es tar serenos y tranquilos, ¡sí, codearse y darse pisotones es bien rico!
1. Detente Estrés maldito, no abuses de tu poder, porque nosotros unidos reactivaremos esta ciudad y tú, Estrés, irás desapareciendo poco a poco. Haz causado muchas muertes, causado muchos estragos y nos hemos dejado llevar, pero ahora estamos reflexionando en esta paz, en esta serenidad que nos brinda este espacio, acabaremos contigo, esa es nuestra gran misión.
3. Entonces estaba esta discusión, si es que se puede llamar así, porque la Serenidad siempre es serena y el Estré siempre está muy estresado, y justo en eso entró otro personaje...
2. Entró la Maestra de la carcajada, que venía también a acompañar a la Serenidad y a moverla un poquito de su lugar y la Maestra de la carcajada venía acompañada de todas sus alumnas, todas reían, de lo que fuera, de cualquier cosa, de cualquier simpleza, venían todas en gran movimiento, venían las carcajaditas, las risotadas, venian todas en fila y todas en círculo, tomadas de la mano. Entonces, esas pequeñas risotadas, guiadas por su maestra, pues si bien no estaban del todo para acompañar o para halagar a la Serenidad, sí estaban en contra del Estrés, definitivamente si a alguien querían correr era al Estrés.
1.Afortunadamente, otros visitantes querían entrar, pero al ver esa gran barrera de carcajadas y felicidad, querían entrar y salían porque decían que era más fuerte lo que estaba pasando en este lugar tranquilo. La Ira hizo presencia pero dijo: "no, no, están muy cohesionados, muy integrados en este lugar y acabarán conmigo". Lo mismo hizo la Envidia, quiso entrar y decir: "yo aquí soy la que mando", pero al ver que el Estrés no pudo con esto y tampoco la Ira, decidió dar media vuelta y retirarse.
2. Y bueno, afortunadamente, la Ira se fue porque aunque no hubieran querido, todas las alumnas de la Maestra carcajada habían ido quedandose en un gran silencio, pero bueno, con la Ira ya ausente todo lo demás era posible, aún seguir luchando con el Estrés.
1. Damos gracias a esta zona cero (LugarCero) porque es posible acabar con el Estrés, con lo negativo que estamos viviendo, fomentando este tipo de espacios para cada rincón de nuestra ciudad. Les agradecemos mucho y que Dios los bendiga.
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"Maestra de la risa"