En medio de la instalación de Jerónimo Hagerman Aquí y ahora-Jardín radial y bajo el sol de medio día, Álvaro Enrigue reconfiguraba sus novelas mientras nuestros asistentes eran sus personajes de diferentes novelas: Sebastián Vaca, el instalador que terminó muerto y expuesto por su mecenas Aristóteles Brumell y por Jerónimo el parricida de Octavio.
Diálogos perpendiculares fue una charla desenfadada entre el escritor mexicano y Ágora_Cero, en la que explorábamos su obra caracterizada por el manejo del tiempo fragmentado que recurre a los registros que parten de una geografía radial.
La obra de Enrigue pertenece a una generación que los críticos literarios denominan posmoderna, su narrativa deja de ser lineal para entablar diálogos con diferentes disciplinas o referentes creativos fragmentados y alterados. A comparación de la novela del siglo XIX y XX que recurre a un punto cero para desarrollar una trama.
La muerte de un instalador, además de ser su primera novela publicada, toma a un artista que realizada instalaciones como pre/texto para esbozar una sociedad sumergida en una crisis política y económica de 1995.
Octavio Avendaño Trujillo

NOTA DE PRENSA:
México, 7 Ago. (Notimex).- El escritor mexicano Álvaro Enrigue, autor de la obra La muerte de un instalador, comentó que los géneros del arte se nutren entre sí y a la vez compiten por el espacio, es decir, las novelas tratan de moverse a la velocidad del arte contemporáneo y viceversa.
En entrevista con Notimex, realizada hoy en Lugar_Cero / Atrio de San Francisco, en esta capital, el narrador de la obra literaria Hipotermia mencionó que esa velocidad, de ambas artes, "produce una conversación que termina siendo lenta".
Básicamente están en comunicación constante, y todo es discurso y gramática. Todo tiene una política y termina produciendo un enunciado moral, pero las artes contemporáneas se han distanciado voluntariamente de lo discursivo, digamos de lo narrativo", añadió.
La novela, abundó, aunque tuvo un momento de auge experimental, hace tiempo que ha vuelto a instancias más conservadores, pero eso no quiere decir que ha dejado de comunicar.
"Creo que al arte contemporáneo tiende a no narrar, en cambio, la novela sí, pero no la plástica ni las artes visuales, porque al distanciarse de la figuración, se fueron distanciando naturalmente de cualquier propuesta narrativa", aseveró.
Los valores ilustrados son cuestionados con mayor claridad, es decir, "el arte no habla de otra cosa, sino de sí mismo, e igual pasa con la novela".
"Ahora ya no, pues la novela sólo sirve para ser novela, y el arte funciona de la misma manera, digamos que la realidad se ha fragmentado y las artes han respondido a esa fragmentación", apuntó el escritor Álvaro Enrigue.
Este último, en compañía del crítico de arte Octavio Avendaño Trujillo, se dirigió al piso nueve de la Torre Latinoamericana para hablar sobre la instalación Aquí y ahora-Jardín radial de Jerónimo Hagerman, del proyecto artístico Lugar_Cero.




