"Tu madre es una rosa, tu padre es un clavel, y tú eres una mosca embarrada en mi pastel", es una de las muchas muestras de humor poético popular dejado en nuestra tercera cosecha de poesía, acaso la más peculiar por la recurrencia de estos elementos.
Sin dibujos o simbolismos, el muro parece responder con una suerte de transparecia: textos sobre textos, a la urgencia por dejar un testimonio, lo que no se había notado en ninguno de los anteriores, como si el amor, el humor y el albur, fueran los hilos que una vez jalados, permiten o empujan a penetrar y/o transgredir, incluso si simbólicamente, el espacio del otro.
M. AVe.

















